Las experiencias inmersivas VR/AR en turismo, para reducir la incertidumbre del cliente. Y es que la decisión de compra en el sector se basa en: un servicio intangible, un consumo a futuro y la evaluación de señales indirectas. Tales como imágenes, reseñas o descripciones comerciales. Y, como es sabido, es un sector muy competitivo.
Dicho lo cual, tanto la Realidad Virtual (VR) como la Realidad Aumentada (AR) recuden las dudas. Y lo hacen de manera incremental. Tanto el riesgo como la formación de expectativas. Elementos que contribuyen a la formación e KPI’s de captación de B2b. Y conversión del turismo, frente a formatos tradicionales.
Desde la neurociencia, la reducción de la incertidumbre en servicios intangibles se explica por la calidad de las simulaciones mentales. Aquellas que el individuo construye antes de la decisión. La atención y la activación facilitarían la codificación de esta información. Por lo que con, VR/AR en turismo, estas experiencias incrementan la “vistosidad” percibida. Al integrar señales visuales, espaciales y auditivas (en algunos casos). Lo que reduce la brecha entre expectativa y realidad.
TURISMO
La elección de un destino sobre otra depende del riesgo percibido y la ambigüedad. Principalmente, en decisiones de alto coste o con carga emocional (viajes, alojamientos premium). En marketing science, la reducción de la incertidumbre actúa como mediador entre: la exposición a información experiencial y resultados conductuales —consideración, intención de reserva, elección de marca—.
Por ello, la contribución de VR/AR debe analizarse como efecto incremental. Dentro de un sistema donde la memoria, la confianza y la expectativa de calidad son variables latentes. Influenciadas por formato, contexto y características del individuo. A través de la implicación con la categoría, familiaridad con la tecnología o la tolerancia al riesgo.
La exposición a VR/AR previa a la decisión reduce el riesgo percibido. Y aumenta la intención de reserva frente a formatos 2D, manteniendo constante el contenido informativo. El diseño experimental exige asignación aleatoria a condiciones. Por ejemplo, VR/AR vs. vídeo 2D vs. contenido estático. También, mediciones pre y post de incertidumbre percibida. O expectativa de calidad y confianza, y control de variables de confusión.
Luego, la estimación del tamaño de efecto con intervalos de confianza permite evaluar la relevancia práctica del impacto. Evitando, decisiones basadas en diferencias triviales. La replicabilidad por segmentos (ocio vs. corporativo); o por tipología de destino (conocido vs. emergente), y por momento del funnel (inspiración vs. consideración) es un criterio de validez externa.
Así, los resultados experimentales se integran en modelos predictivos para estimar la probabilidad incremental de conversión. Según el formato inmersivo, el perfil del cliente y el contexto del viaje. Por su parte, las regresiones logísticas o algoritmos supervisados permitirían capturar interacciones. Por último, la segmentación conductual priorizará inversiones donde el rendimiento marginal esperado es superior.
Entonces, integrar estos outputs en sistemas de atribución y en media mix modeling permite simular escenarios de asignación presupuestaria. Distinguiendo entre experiencias inmersivas y otros puntos de contacto digitales.
VR/AR
Con todo y con eso, la decisión no sería “adoptar” VR/AR en turismo, sino cuándo y dónde aportan valor incremental en KPIs estratégicos: reducción del riesgo percibido, aumento de consideración, mejora de la tasa de conversión y disminución de cancelaciones por desalineación de expectativas. La evaluación debe realizarse con diseños cuasi-experimentales en entorno real (landing pages con y sin experiencia inmersiva). Controlando estacionalidad y presión de otros canales. La rentabilidad se expresaría como coste por incremento marginal de conversión o por reducción de incertidumbre, vinculada al valor de vida del cliente.
Por ello, integrar VR/AR en el funnel exige una labora importantes de coordinación. Entre tecnología, contenidos y analítica para minimizar fricciones de uso que neutralicen el potencial efecto de la inmersión. A nivel B2B, la propuesta de valor para destinos, cadenas hoteleras y operadores debe articularse en términos de impacto incremental medible y escalabilidad del aprendizaje.
VENTAJA COMPETITVA
Por este motivo, las organizaciones que institucionalicen la experimentación con experiencias inmersivas construirán activos de conocimiento replicable. Con información sobre qué formatos reducen la incertidumbre. Y en qué segmentos y contextos. Esta capacidad analítica constituye una ventaja competitiva estructural. Frente a competidores guiados por tendencias tecnológicas.
Además, la incorporación de métricas neurofisiológicas añade evidencia sobre atención y respuesta emocional. Complementando métricas declarativas. Integrar marketing científico convierte el VR/AR en turismo en componentes optimizados del sistema de decisión multicanal.
Conclusión
VR, AR y turismo para reducir la incertidumbre del cliente. Enriqueciendo la formación de expectativas mediante experiencias inmersivas. Que incrementan la atención y la expectativa perceptiva. No obstante, su valor estratégico solo se confirma mediante validación científica: hipótesis contrastables, diseños experimentales, estimación de tamaños de efecto e integración en modelos predictivos comparables entre canales.
Diferenciar entusiasmo tecnológico de evidencia empírica es básico. Para asignar recursos de forma eficiente en un sector de alta competencia. Motivo por el cual, integrar marketing science, permite priorizar inversiones en VR/AR con mayor retorno esperado. Además, facilitar articular propuestas B2B con impacto incremental medible. Finalmente, consolidar una ventaja competitiva basada en capacidades analíticas replicables.
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